Lucas  Santiago vive y trabaja en el mundo rural y ese entorno es el que condiciona la mayor parte de su obra.

De lo rural extrae los materiales ( huesos, cuernos, maderas, piedras, etc.) y  probablemente las esencias,  condicionado por tantos años de permanencia en ese espacio vital; lo que hablan las piedras, los arboles y las montañas, lo que murmura la tierra, el agua y el fuego, todo esto lo mezcla con lenguajes y conceptos contemporáneos, sobre todo en lo relativo a las formas y utilizando la joyería como medio o herramienta para expresarlo.

Sus obras podrían estar sacadas de un antiguo taller, su forma de tratar los metales y el uso de técnicas y dichos materiales así  lo verifica. Su instrumento es el entorno más inmediato.

Sus creaciones evocan con claridad y sutileza un paisaje rural, cargado además de connotaciones de la infancia y con un sentido visual claramente contemporáneo.

Existe además otro eje muy importante en su obra, es la dualidad rural-urbana  que confronta Asturias, donde nació y trabaja, y Barcelona, donde descubrió la joyería contemporánea a lo largo de varios años y que también provoca una tensión atlántico-mediterránea que a menudo es claramente perceptible en sus trabajos.